MEDICINA
La Escuela de la Felicidad
de Claudia Rainville

¿Qué es la Metamedicina®?

La Metamedicina nació en 1987. En cuanto a su etimología, el término meta en griego significa ir más allá y, en lengua pali (la lengua hablada en la India en la época de Jesús), significa amor o compasión. Estos dos significados expresan muy bien lo que es la Metamedicina, es decir una medicina de compasión y de despertar de la conciencia.

Haciendo la comparación con un iceberg, la medicina tradicional se ocupa de la parte emergida, visible, puesto que trata los síntomas y el dolor o corrige los problemas de funcionamiento orgánico con intervenciones quirúrgicas.
La Metamedicina, en cambio, se ocupa de la parte sumergida del iceberg, que tiene que ver, sobre todo, con la parte inconsciente, ligada a los sentimientos y a las emociones, para intentar descubrir aquellas vivencias dolorosas alojadas en la memoria emocional que han originado los síntomas que afectan a la persona.

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La Metamedicina, un método fundamentalmente inductivo

El término deductivo hace referencia a una conclusión lógica. Si usamos nuestros conocimientos para sacar una conclusión, estamos haciendo una deducción. Por ejemplo: una persona tiene dolor de rodillas y consulta a un terapeuta que le dice que eso le pasa porque está demasiado gruesa, que el peso de su cuerpo ejerce una presión excesiva sobre las rodillas y que la solución es adelgazar. Esta persona va a otro terapeuta que le dice que si tiene dolor de rodillas es porque no es suficientemente flexible. Estas deducciones pueden ser exactas, pero también pueden ser erróneas.

Si nos situamos en un enfoque inductivo, no es el especialista consultado quien hace la interpretación de qué es lo que la persona está viviendo. Su papel es acompañar a la persona en el camino que recorre para descubrir aquello que, más allá del nivel consciente, le crea esta manifestación que la hace sufrir de una u otra manera. Por eso, un auténtico consultor de Metamedicina debe dominar el tipo de preguntas adecuadas que puedan conducir a la persona que le consulta a descubrir por ella misma la causa de su sufrimiento y cómo puede ponerle remedio. Además, tiene que poder guiarla a través de un proceso de liberación que pueda transformar el sentimiento que ha generado ese sufrimiento y animarla a emprender la acción transformadora.

La Metamedicina es una medicina femenina

Cuando se trata de intervenir en un problema concreto, como por ejemplo un trauma físico, de dar un diagnóstico, de realizar una intervención quirúrgica o de poner una prótesis, podemos hablar de una medicina masculina. Pero cuando la causa es abstracta o de carácter emocional, se evidencian muy pronto los límites de la medicina masculina. En cambio, la Metamedicina ofrece el tiempo y el marco adecuado a las personas para poder liberarse de sus problemas emocionales que son fuente de tantos malestares. De esta manera, se puede reconocer la complementariedad que existe entre la medicina masculina y la medicina femenina, y se comprende que, rechazar una en provecho de la otra, nos lleva a tener que primar uno de los dos hemisferios del cerebro en detrimento del otro.

La Metamedicina nos conduce a la autonomía

Cuando se aprende a hacer las preguntas exactas, a encontrar nuestras propias respuestas y soluciones, ya no dejamos nuestra salud y nuestra felicidad en manos de personas que creemos más competentes que nosotros. Descubrimos entonces el poder de la autocuración, y eso aumenta nuestra capacidad de discernimiento y de confianza en nosotros mismos. Esto no excluye en ningún caso la consulta médica, pero potencia nuestra capacidad de enfrentar el diagnóstico con discernimiento y de responsabilizarnos de las soluciones que se nos proponen.

La Metamedicina no se limita a cuestiones de salud

La Metamedicina tiene como objetivo principal guiar a las personas hacia un despertar de la conciencia. Tomando conciencia de las causas de nuestro malestar y de nuestras enfermedades nos vamos dando cuenta de que nada es fruto de la casualidad, que cada cosa que nos ha pasado o que nos pasa en la vida es fruto de nuestros pensamientos, de nuestras palabras o acciones y que cada circunstancia tiene algo que enseñarnos sobre el camino de nuestra evolución.

Un enfoque de despertar de la conciencia

La Metamedicina es el arte de vivir con conciencia y en armonía. Cuando asumimos la responsabilidad de nuestra propia salud, de nuestra felicidad y de nuestra vida, dejamos de hacer responsables a los demás de todo aquello que vivimos. Descubrimos entonces nuestro poder de transformar las situaciones que nos hacen sufrir en situaciones favorables y felices. Nos reconciliamos también con el pasado y nos liberamos de los rencores y reencontramos la armonía.

La Metamedicina es la escuela de la felicidad

La Metamedicina es un recorrido personal que nos lleva, gradualmente, de la oruga a la mariposa.

La Metamedicina propone un itinerario de crecimiento personal que, a través de diferentes seminarios, permite dominar las claves de la Metamedicina trabajando con uno mismo.
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Testimonios

Puedes consultar los testimonios de personas que han observado una mejora de su bienestar y de su salud y también testimonios de transformaciones personales a raíz de la participación en un seminario o en consultas privadas.

La Metamedicina de la A a la Z

Esta sección presenta algunas definiciones de Metamedicina que se pueden encontrar en las publicaciones de Claudia Rainville. Estas claves de Metamedicina están protegidas por un derecho de autor. Está absolutamente prohibido a cualquier persona o entidad copiarlas por cualquier medio sin la previa autorización escrita de su autora, Claudia Rainville, conforme a las dispsiciones legales sobre los derechos de autor. Todas las definiciones relacionadas a continuación han sido extraídas de Il Grande Dizzionario della Metamedicina. Escoge la letra que te interese para ir a la lista de definiciones que empiezan por la misma.

  • Absceso: Cólera, frustración reprimida y no expresada.
  • Accidentes: Culpabilidad, cólera dirigida hacia uno mismo o necesidad de llevar a cabo una actividad que no nos conviene.
  • Acné: Dificultad de ser uno mismo, de integrarse en el propio grupo, rechazo de uno mismo.
  • Acúfenos: Obligarnos a no escuchar lo que necesitamos (deseos o emociones).
  • Adormecimiento: Deseo inconsciente de querer insensibilizarse. Frecuente en la esclerosis a placas, donde no se quieren escuchar las necesidades de nuestro cuerpo de pararse, de descansar.
  • Aerofagia: Miedo, ansiedad.
  • Agorafobia: Miedo a perder el control o a quedarse sin recursos o medios de subsistencia.
  • Alergia: Aquello que no se acepta o que nos trae un recuerdo desagradable.
  • Juanete: Dificultad de encontrar nuestro lugar en el ambiente en que vivimos.
  • Amigdalitis: Miedo.
  • Cadera: Miedo de avanzar hacia una nueva situación que puede cambiar el curso de nuestra vida (casarse, divorciarse, dejar el trabajo…). Rabia por haber sido apartados de un proyecto que habíamos llevado adelante o arrepentimiento por no haber podido tomar la dirección que hubiéramos querido (artrosis).
  • Anemia: Sentimiento de soledad, falta de interés y alegría por la vida.
  • Anorexia: Miedo a engordar. Miedo a ocupar demasiado espacio. Control.
  • Anuria: Cerramiento por la actitud que esperábamos de los otros.
  • Apendicitis: Rabia por tener que someterse.
  • Artritis: Actitud crítica con uno mismo y con el propio ambiente.
  • Artrosis: Infravaloración de larga duración.
  • Asma: Sensación de sofoco. Miedo a ser abandonado. Sentirse culpable de vivir.
  • Aspergilosis: Sentirse condenado.
  • Blefaritis: Sentimiento de vergüenza respecto a lo que se ve.
  • Bulimia: Autodestrucción, ligada a un sentimento de abandono o de culpabilidad.
  • Bursitis: Cólera reprimida.
  • Bronquitis: Crítica al ambiente cercano (pareja, família, trabajo).
  • Cálculos biliares: Pensamientos negativos, rencor.
  • Cáncer: Perturbaciones emocionales intensas. Shock de larga duración o por resonancia (recuerdo de una experiencia dolorosa). (véase también Tumor)
  • Catarata: No querer ver ya más algo que nos entristece.
  • Cistitis: Sentirse invadido en el propio territorio o espacio.
  • Clavícula (dolor o fractura): Dificultad o rechazo a aceptar la imposición.
  • Colesterol: Consecuencia de emociones no resueltas que conlleva un aumento de la presión arterial.
  • Corazón (problemas de): Ligado a la pérdida de algo muy querido.
  • Cuello (dolor): Rechazo a mirar una situación que nos incomoda.
  • Cuello uterino (tumor): Desilusión profunda del compañero o pareja.
  • Dientes (caries): tensiones emocionales.
  • Diabetes insulinodependiente: Gran tristeza por no poder vivir siendo como se es.
  • Diarrea: Rechazo de una situación que se quisiera despachar rápidamente. Rechazo de una situación que nos influencia.
  • Dislexia: Confusión en la familia. Sentimiento de no encajar en la norma, vergüenza.
  • Dolores: Bloqueo de energía ligado a la rabia o al miedo. Consecuencia de un accidente. Culpabilidad.
  • Edema: Sentirse limitado.
  • Estreñimiento: Retenerse, reprimirse por principio, por miedo a no agradar, miedo a molestar o a vivir.
  • Excema: Pérdida de contacto con la persona amada a causa de una ausencia, una separación o una muerte. Sentirse separado de aquello a lo que se aspira.
  • Hemicránea: Sentir una amenaza que pesa sobre nuestra cabeza. Amenaza de ser abusados, rehazados, de encontrarnos sin medios, de perder la libertad, etc.
  • Picor: prisa, impaciencia, ansiedad.
  • Quemaduras externas: Sentimiento de culpa.
  • Quemaduras internas: Rabia, cólera.
  • Quiste: Expresa un deseo no satisfecho.
  • Sofocos: Miedo a envejecer, a ser menos deseable o a ser inútil.
  • Tartamudez: Inseguridad, miedo a la reacción de una persona con autoridad.
  • Torcedura: Sentimiento de culpa por el deseo de querer liberarse de un compromiso o de haberlo aceptado.